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Animalia |
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Aves |
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Peso: Entre 300 y 350 g.
Longitud: Entre 35 y 39 cm.
Envergadura: 90 cm.
Longevidad: 2 años.
Distribución: Mundial.
Reproducción: Puesta entre 4 y 7 huevos. Incubación 32 días.
Depredadores: Raramente, el gato doméstico.
Las lechuzas (o ñacurutús) y los búhos (o tecolotes), nombres generalmente intercambiables, conforman el orden de las estrigiformes o rapaces nocturnas. Se encuentran en todo el mundo, excepto en la Antártica, la mayor parte de Groenlandia, la zona más septentrional de América del Norte y en algunas islas remotas.
Son grandes cazadores, sedentarias (no realizan migraciones), de hábito nocturno. Son solitarias, y únicamente en la edad adulta viven emparejadas. Se alimentan generalmente de pequeños mamíferos, sobre todo ratones, también aves pequeñas, ranas, lagartos e insectos, aunque algunas especies se especializan en la pesca.
Casi todas las estrigiformes son nocturnas y se alimentan de presas vivas, que devoran enteras; luego regurgitan unas egagrópilas u ovillos formados por trozos de huesos, pelos y demás partes que, por su naturaleza, no pueden digerir. Muchos búhos pueden cazar en total oscuridad guiándose por el sonido. Su disco facial ayuda a dirigir el sonido de sus presas hacia los oídos. Muchas especies poseen plumas suaves que les permiten volar sin hacer ruido, y de esta forma oír los chillidos o los crujidos que se producen en el suelo. Un ejemplo de diurna es Athene cunicularia que habita en casi toda América.
Los dedos tienden en las estrigiformes a separarse dos a dos, y el pico, como en los loros, es muy ganchudo y presenta la base cubierta por una cera. Los caracteres distintivos del orden están principalmente en los ojos y en los oídos. Aquellos son muy grandes y en vez de estar situados a los lados de la cabeza, se hallan orientados hacia adelante, como entre los mamíferos ocurre con los primates, y cada uno de ellos está rodeado por un gran disco de plumas, el disco facial, limitado por una circunferencia de plumas pequeñas, duras y rizadas. Aunque las lechuzas tienen visión binocular, sus ojos están fijos en su lugar y tienen que girar toda su cabeza para ver hacia otra dirección. Son hipermétropes y no pueden ver nada a unos centímetros de sus ojos. Sin embargo, su visión, particularmente en luz baja, es excelente.
En cuanto a los oídos, son muy grandes y presentan en el exterior notables repliegues de piel, como si tendiesen a formar una oreja, con la particularidad de que ésta ofrece a cada lado, en la mayor parte de los casos, formas distintas. Este carácter no se nota a simple vista por estar ocultos los oídos bajo plumas; pero es curioso que muchas especies tienen sobre la cabeza una a modo de falsas orejillas o cuernecillos, formados por grupos de plumas tiesas. El plumaje de estas aves es muy espeso y muy blando, pareciéndose al de los chotacabras, y la mayor parte de las especies se asemejan también a éstos en el color, que es una mezcla de diferentes matices amarillos, rojizos, pardos y negros.
Los huevos que ponen las hembras son casi esféricos, y por completo blancos. Sus nidos son rudimentarios y pueden estar situados en árboles, madrigueras, establos y cuevas.
Sobre su reproducción:
La hembra es de tamaño un poco superior al macho; es lo único que las diferencia externamente, porque ambos sexos están provistos de un plumaje de idéntica coloración.
El periodo de cría de la lechuza se da entre febrero y noviembre, siendo mayo un mes muy adecuado para la cría de esta especie.
Los polluelos de lechuza a lo largo de su vida como cría pasan por 2 tipos de plumaje. El primer plumaje que les sale es de color blanco gris. Con el cambio de plumón, su aspecto pasa a ser de un blanco puro.
Aunque a los 50 días las crías de lechuza son capaces de volar, no se alejan de sus padres normalmente hasta los 3 meses de vida.
Sobre el hábitat:
El lugar donde la lechuza escoge hacer su nido es en agujeros de gran tamaño y profundidad, que se pueden encontrar en campanarios, graneros u otros edificios, así como bóvedas o desvanes. También en agujeros de muros.
De ahí que sea tan frecuente encontrar lechuzas en construcciones humanas, como en zonas más naturales, ya sean campos o parques forestales. Se pueden encontrar sus nidos en algún agujero de un viejo árbol.
Pese a que la lechuza común es de distribución mundial, a esta especie no le gusta el frío.
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