
Hace muchísimos años, los efectos de la humanidad sobre su entorno eran pocos y localizados. La capacidad de animales y plantas para regenerarse era más fácil frente a las actividades de caza y recolección.
Pero el crecimiento exponencial de la población humana, ha modificado esta situación hasta el punto de que los ecosistemas ya no pueden recuperarse.
¿Porqué debemos preocuparnos por la biodiversidad?, ¿Es tan importante?.
Mucha gente piensa que el motivo para preservar la biodiversidad no reside tanto en el valor que podamos extraer, sino en el mero hecho de su existencia.
Estas personas piensan que cada especie debe respetarse porque es el resultado de millones de años de evolución, pero estas personas forman una pequeña minoría, mientras que el resto, nos lamentamos, sin dedicar ni demasiado tiempo, ni demasiado esfuerzo a valorar qué significa realmente la pérdida de esta biodiversidad.
¿Importa si desaparece una sola especie de avispa, o de loro , o de oso panda? Quizá no, pero, son muchos los científicos que están cada vez más convencidos de que no menos del 25% o incluso el 50% de todas las especies, pueden llegar a desaparecer durante los próximos 100 años si las cosas continúan como hasta ahora.
Pérdidas de esa magnitud, supondrían un desastre en sí mismo de incalculables e imprevisibles consecuencias para la humanidad.
La especie humana es capaz de cosas extraordinarias, pero queda por ver si puede controlar su propia presencia para mantener la diversidad biológica que nos mantiene.
El sexto episodio
Muchas personas piensan que los problemas de la pérdida de hábitats y la caza excesiva, son fenómenos modernos que se deben al rápido aumento de población humana durante los últimos 200 años, pero en realidad estos procesos han tenido lugar desde que los seres humanos aparecieron en el planeta.
Cuando la población creció y nuestras habilidades tecnológicas mejoraron, cambiamos el entorno de acuerdo con nuestras necesidades. Estos cambios permitieron que prosiguiera el crecimiento de manera tal que hemos ocupado todos los rincones de nuestro mundo, manteniendo incluso una pequeña presencia en la Antártida y en el espacio exterior.
Pero estos progresos han tenido sus costes y por el camino se han producido bajas, grandes y pequeñas. Algunos opinan que estamos al borde de una sexta extinción masiva -equiparable a las que ya conoció la Tierra en el pasado-, pero están equivocados. YA SE ESTÁ PRODUCIENDO, y a diferencia de los cinco episodios anteriores, éste se debe por completo a la acción del hombre.
Aparición de la humanidad
El origen de nuestra especie es uno de los temas más debatidos de la ciencia moderna. Las pruebas genéticas muestran que humanos y chimpancés comparten un antepasado común que vivió hace seis millones de años.
Pero mientras ellos permanecieron sobre cuatro patas, los humanos se irguieron, un pequeño cambio que tuvo gran impacto sobre el resto de la naturaleza.
Dominio del hombre
Los últimos 11.500 años de la historia de la Tierra, el Holoceno, se inició con la retirada de los extensos hielos continentales. Durante este corto y cálido período iterglaciar, los humanos han ejercido su dominio, y son ahora la especie de vertebrado terrestre más abundante de la Tierra. Pero a lo largo de dos millones de años, los humanos debieron sobrevivir a las glaciaciones.
Cazadores y recolectores
Hacia el final de Pleistoceno, muchos grandes vertebrados se extinguieron repentinamente. Esta ola de extinciones, que tuvo lugar en diversas partes del mundo, coincidió casi exactamente con la llegada del Homo sapiens. ¿Es posible que los relativamente escasos humanos, equipados con armas primitivas, pudieran causar la extinción de tantas especies?.
Existen pruebas evidentes que apoyan la teoría de la caza excesiva durante el Pleistoceno. Los restos de esqueletos indican que grandes presas habían caído en hoyos cavados o habían sido conducidas hasta barrancos y despeñaderos por fuegos hechos por el hombre.
Además, recientes estudios con modelos informáticos muestran que incluso una población humana con reducida tasa de crecimiento y poco cazadora, puede llevar a la extinción a grandes especies de reproducción lenta, sin necesidad de cambios en el clima. Las pequeñas especies pueden sobrevivir mejor, debido a que necesitan menos recursos y se reproducen más rápidamente.
Es fácil intuir que las poblaciones de animales grandes que sufrían el calentamiento climático y la fragmentación de sus hábitats, pudieron ser exterminadas por los humanos.
Los primeros agricultores
El Holoceno, que se extiende desde hace 10.000 años hasta la actualidad, es un período interglaciar cálido y relativamene estable, durante el cual, el Homo sapiens ha provocado enormes cambios en el paisaje y el medio ambiente.
El descubrimiento de la agricultura, permitió el inicio de un rápido crecimiento de la población humana, que ha continuado de manera exponencial hasta hoy día.
Pero los cultivos necesitan tierra, por lo que la supresión de bosques y otras formas de vegetación natural, conduce a la creación de ecosistemas agrarios artificiales que no son sólo menos diversos, sino también menos duraderos. En los últimos 10.000 años, han desaparecido más de una tercera parte de los bosques primigenios, y el proceso continúa, en tiempos más recientes, para establecer pastos y cultivos rentables, como el de la soja.
Cuando se talan los árboles, el viento y la lluvia erosionan gradualmente el suelo, hasta que lo llevan a la desertización.
Los seres humanos fueron capaces de multiplicarse y extenderse, modificando su entorno, mientras sobreexplotaban los recursos disponibles. Un ejemplo histórico de crecimiento no sostenible y de sobreexplotación de los recursos limitados, se produjo en la Isla de Pascua (Pacífico), lo que provocó la desaparición de la población humana, y en Chaco Canyon (Nuevo México, Estados Unidos).
especies en peligro de extinción
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Monotremas y marsupiales
Insectívoros
Murciélagos
Primates
Osos hormigueros y semejantes
Liebres y conejos ratones y
semejantes
Ardillas y semejantes
Cetáceos
Cánidos
Osos
Mustélidos
Felinos
Focas y leones marinos
Dugongos y manatíes
Elefantes Équidos
Rinocerontes y tapires
Cerdos e hipopótamos
Camellos
Ciervos y jirafas
Bóvidos
Avestruces y semejantes
Albatros y petreles
Pingüinos |
Pelícanos y garzas
Aves acuáticas
Buitres
Águilas, halcones y gavilanes
Aves de caza grullas y semejantes
Limícolas, gaviotas y alcas
Palomas
Loros
Búhos y chotacabras
Colibríes y vencejos
Cálaos y pájaros carpinteros
Pájaros
Tortugas
Serpientes
Lagartos
Cocodrilos y caimanes
Anfibios
Tiburones
Mantas y rayas
Peces
Moluscos
Corales
Artrópodos |
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