DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES


Está en la naturaleza del hombre imponerse sobre el mundo animal, pero esto en sí mismo no guarda relación alguna con tener derechos.

En cierto momento de la historia de la humanidad, alguien concibió la noción de «derechos», y es sólo el hombre quien hace uso de este concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es bien sencilla: los derechos de los animales tienen como objeto poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, sería imposible iniciar procesos contra quienes exceden estos límites.

Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente sometidos al poder del ser humano. Quienes pasan por alto el bienestar de los animales, son responsables de atentar contra los derechos de los animales. Las maneras en las que nos relacionamos con ellos y los derechos que les otorgamos, tienen que ver con la ética, y ésta, debe tener su origen en la compasión, el respeto y el aprecio desinteresado hacia quienes, aunque distintos en apariencia, son semejantes ante los ojos del Amor.

El concepto de los derechos de los animales puede ser interpretado de diferentes maneras. Por un lado, algunos pueden ejercer el «derecho» a matar animales con el propósito de su consumo o por simple deporte. Hay quienes, por otra parte, se privan de su capacidad de matar, inclusive al más pequeño de los animales.




ESPECIES GRAVEMENTE AMENAZADAS


Lince ibérico (Lynx pardinus)


Tigre (Panthera tigris)


Leopardo de las Nieves (Panthera uncia)


Atún rojo (Thunnus thynnus)


Gorila de montaña (Gorilla beringei beringei)


Rinoceronte de Java (Rhinoceros sondaicus)


Panda gigante (Ailuropoda melanoleuca)


Elefante asiático (Elephas maximus)


Tortuga laúd (Dermochelys coriacea)


Vaquita marina (Phocoena sinus)


Orangután de Sumatra (Pongo abelii)


Aligátor chino (Alligator sinensis)


Cocodrilo del Orinoco (Crocodylus intermedius)


Camello bactriano (Camelus bactrianus)


Lobo rojo (Canis rufus)


Gacela dama (Nanger dama)


Cóndor californiano (Gymnogyps californianus)


Buitre de cabeza roja (Sarcogyps calvus)


Caballo de Przewalski (Equus ferus przewalskii)


Musaraña de Harenna (Crocidura harenna)


Tortuga carey (Eretmochelys imbricata)


Rana amarilla venezolana (Atelopus carbonerensis)


Salamandra gigante china (Andrias davidianus)


Raya común europea (Dipturus batis)


Coral cuerno de alce (Acropora Palmata)




   

 

EN LOS RÍOS, LAGOS Y PANTANOS - Flamenco andino o parihuana

 

Reino:                           
Filo:                                                       Clase:                                            
Orden:                         
Familia:     
Género:

Especie:                                

Nombre binomial:

Animalia
Chordata
Aves
Phoenicopteriformes
Phoenicopteridae
Phoenicopterus
P. andinus
Phoenicopterus andinus

 

 

El flamenco andino o parihuana habita y anida humedales salinos y salares. Estos humedales son característicos por estar dominados por paisajes volcánicos y glaciares, principalmente en el norte de Chile, en el Salar de Atacama. También se observan en Bolivia, en la Reserva Nacional de Fauna Andina Eduardo Abaroa; y en general en los Andes, sur de Perú y Noroeste argentino.

 

 

Está en gran medida limitado a zonas de alta montaña alcalinas y a lagunas salinas, a altitudes entre 2.300 y 4.500 metros.

 

La evaluación de la población es difícil y varía enormemente, pero se calcula que hasta mediados de los años 80 había entre 50.000 y 100.000 ejemplares. En 1997 se estimaron 34.000, lo que indica un fuerte descenso en tan sólo 10 o 15 años.

 

El flamenco andino tiene la típica forma de los flamencos: con unas delgadas y finas patas, al igual que el cuello.

 

Su coloración es blancuzca con plumaje rosado fuerte. El tercio posterior de su cuerpo se encuentra cubierto de plumaje negro, mientras la parte superior del pecho presenta coloración violeta. Su pico es en gran parte negro, con presencia de coloración amarilla en la base del mismo. Sus patas son amarillas. Es la única especie de flamencos con las patas de esta coloración.

 

El inmaduro es de color grisáceo con vetas negras en la parte inferior. Cogen su coloración final cuando alcanzan la madurez sexual.

 

Tiene un tamaño aproximado de 110 cm, y una envergadura alar de entre 1 y 1,6 metros. El peso promedio es de unos 2,2 kg.

 

Pueden desplazarse grandes distancias hacia humedales usados en la época de reproducción o en busca de alimento, incluso durante la incubación y la cría de los pollos. En invierno se desplazan hacia zonas menos elevadas.

 

Los flamencos se comunican de muchas maneras entre ellos; por ejemplo, extienden sus alas durante un par de segundos para saludarse, mostrando sus colores. También estiran su cuello tapando hasta su cola. Las vocalizaciones también son comunes, emitiendo diferentes sonidos dependiendo de lo que quieran expresar.

 

Se alimentan principalmente de diatomeas (algas unicelulares microscópicas o en ocasiones coloniales que forman parte del fitoplacton). Los flamencos andinos, al igual que el resto de flamencos, utilizan sus largos picos para filtrar pequeñas partículas de alimento del agua. Introduce la cabeza en el agua al revés, esto es, primero la corona. Después mueve la cabeza de lado a lado, colectando la mezcla de alimento/agua. La lengua, espinosa y en forma de pistón, actúa como una bomba de agua que pasa esta mezcla entre la orilla dentada del pico, y unas proyecciones en forma de dedos denominadas «lamellas» dentro del pico. Las lamellas actúan como coladores para filtrar las partículas de alimento del agua

 

Forman colonias para nidificar y ponen un solo huevo, a no ser que éste sea atacado por depredadores, en cuyo caso pondrán otro. La incubación dura de 27 a 31 días, y los polluelos empiezan a volar entre las 9 y 13 semanas, siendo independientes a los 6-10 meses. La maduración sexual se da entre los 3 y 6 años. La puesta se realiza principalmente entre diciembre y febrero. El huevo es de un color blanco rosado. La época de la nidada parece depender de la estación de lluvias.

 

Los nidos, consistentes en un montículo de barro con un hueco en medio, son a menudo reutilizados y puestos unos cerca de otros. Suelen tener alrededor de 31 cm. de altura.

 

Los flamencos tienden a ser monógamos por largas temporadas. En el cortejo los machos exhiben su brillante y colorido plumaje ante las hembras en un esfuerzo por llamar su atención. Ambos padres incuban los huevos y cuidan a los jóvenes. Las crías, además son atendidas por la comunidad en guarderías que van vigilando cada vez unos adultos. Los padres después buscan a sus crías para alimentarlas; el reconocimiento de las crías no les supone ningún problema.

 

Tienen dificultad para criar en cautividad. Los éxitos de reproducción parecen ser bajos, y por lo tanto, la disminución puede que siga durante varios años, ya que los flamencos tienen una gran longevidad (20 a 50 años, hasta 60 años en cautividad).

 

El flamenco andino se encuentra en la lista de especies vulnerables, debido a que ha tenido un rápido declive de su población principalmente por la explotación y disminución de su hábitat en el pasado. Actualmente, aunque la explotación de su hábitat ha disminuido, la longevidad y la baja tasa de reproducción de los flamencos, pueden hacer que el legado del daño en el pasado siga afectando a las generaciones venideras.

 

No tienen muchos depredadores, tal vez el zorro colorado o andino (Lycalopex culpaeus), que se puede alimentar de los huevos o de los pequeños. Otras veces algún ave grande tipo rapaz, puede cazar ejemplares jóvenes. Las personas también los han cazado. Algunos mineros los cazaban pensando que su grasa podía curar la tuberculosis.

 

 

La recolección de huevos para vender como alimento humano fue intensa en la mitad del siglo XX y hasta comienzos de los años 80, con miles de huevos tomados anualmente.

 

Además de las actividades mineras, los bajos niveles de agua debido a su uso por parte del hombre o por causas naturales climatológicas, la erosión de los lugares que usan para nidificar y la perturbación humana, también afectan a la productividad.

 

Fuera de las áreas protegidas en Bolivia, existe un alto nivel de caza para consumo, para elaborar aceites y para obtener sus plumas, hecho que afecta a la especie especialmente, ya que se capturan los ejemplares inmaduros y jóvenes.

 

Está incluido en el Apéndice II del CITES y en el Apéndice I del CMS (Convención de Especies Migratorias).

 

Las acciones de conservación incluyen el manejo de los hábitats de manera local, la prevención del saqueo de huevos y la sensibilización del público.

 

Esta especie de flamenco forma parte de la leyenda popular peruana acerca de la creación de su bandera. Se dice que cuando el general argentino Don José de San Martín desembarcó en la bahía, que desde ese entonces sería llamada Bahía Independencia, en la región Ica, se dispuso a descansar a la sombra de unas palmeras, entonces vio volar a estas aves libres hacia los Andes con las alas rojas desplegadas y su pecho blanco. Por eso la bandera del Perú es roja y blanca.

 

Existen otras dos especies de flamencos andinos:

 

- Phoenicopterus chilensis
- Phoenicoparrus jamesi

 

En total existen 5 especies de flamencos en todo el mundo, las cuales, aunque muestran costumbres similares, poseen diferencias notorias, entre ellas el tamaño corporal, el color del plumaje, ojos, patas y pico. Las cinco especies pertenecen al orden Phoenicopteriformes, de la familia Phoenicopteridae.