
El mastín tibetano es un perro vigoroso, de osamenta sólida. La cabeza es ancha y maciza, con un hocico propio del mastín, aunque bastante más ligero que el del mastiff inglés.
Los ojos son de color marrón y de tamaño mediano. Las orejas son colgantes, de longitud mediana, en forma de corazón y lisas. Están colocadas a los lados del cráneo y orientadas hacia delante cuando el perro está atento.
Las extremidades son rectas y fuertes. La cola, de inserción alta, va enroscada sobre el lomo, es muy gruesa, y está cubierta de pelo largo y espeso.
El pelo es largo y recto, con subpelo abundante y tupido. Es negro fuego o dorado, negro, gris de distintas tonalidades.
La talla en los machos es de 66 cm. y en las hembras de 61 cm.
Esta raza ha permanecido casi inalterable durante milenios y es el descendiente directo del antiguo mastín tibetano, que ha dado origen a prácticamente todos los mastines, molosos y molosoides actuales. Antiguamente era mucho más grande que hoy en día.
Marco Polo lo describió «alto como un asno, y de voz potente como un león».
El cachorro del mastín tibetano crece lentamente y alcanzan la madurez a los dos años las hembras y a los 6 años los machos. El tamaño varía de acuerdo a las camadas, algunas veces nacen demasiado grandes. La raza tiene características agresivas y bastante testarudez.
El mastín tibetano es un perro de buen tamaño. En su tierra natal fue el guardián de los monasterios, rebaños de animales, las villas y campamentos. Es un perro de carácter bastante difícil, distante y muy independiente, que rara vez deja entrever sus intenciones. Muy apegado a la familia, es extraordinariamente desconfiado con los extraños y puede llegar a morder.
Esta raza llega a ser una buena mascota, pero tiene algunos requerimientos. Es un perro muy inteligente con una excelente memoria. Guardián por naturaleza, no anda con juegos ni boberías a la hora de la verdad. Lo cual necesita ser tomado muy en serio por las visitas y los amigos de los niños de la familia. Tiene un temperamento fuerte, se le debe de llevar a clases de obediencia desde pequeño. La socialización debe continuar de por vida, lo cual se resuelve llevándolo a caminar por el parque u otros lugares donde hay otros perros y personas.
No es adecuado para niños a causa de su carácter imprevisible. Es muy valiente, nada consigue darle miedo, y por este motivo es un excelente guardián.
Es un perro robusto y muy resistente, aunque no demasiado longevo. Cuando comienzan a cambiar el pelo se les debe ayudar cepillándolos una o dos veces todos los días. Necesita una dieta con proteínas y durante la época de crecimiento poco ejercicio para evitar anomalías propias de las razas grandes. Es propenso a deficiencias de tiroides.
Se adapta fácilmente a las diferentes temperaturas, pero le encanta estar dentro del hogar. Por sus considerables dimensiones, es mejor que viva en el jardín. En cualquier caso, se trata de un perro que debe ser socializado para que no se vuelva agresivo y mordedor. Por tanto, para ablandar un poco su duro carácter, ha de tener mucho contacto con las personas de la familia.
Observaciones y consejos
En nuestro país hay poquísimos ejemplares. Incluso en el Tíbet, casi se ha extinguido a causa de las dificultades de mantenimiento que conlleva un perro tan grande.
Hoy en día la cría de la raza se realiza casi exclusivamente en Inglaterra.
|