
El cocker spaniel inglés es un perro alegre, robusto, deportivo y compacto.
La longitud del tronco es más o menos igual a la altura en la cruz. La cabeza está bien cincelada, con el cráneo bien desarrollado, el hocico cuadrado y el stop bien definido. Los ojos son grandes, no prominentes, y deben ser de color castaño o castaño oscuro (en ningún caso claro), inteligentes y dóciles.
Las orejas tienen la inserción baja, son lobulares y colgantes. Extendidas han de llegar a la trufa, pero sin sobrepasarla.
El cuerpo es fuerte y compacto; las extremidades tienen buenos aplomos y osamenta. La cola, que se amputa, está insertada ligeramente por debajo de la línea dorsal, y está continuamente en movimiento, como es característico de la raza.
El pelo es liso y sedoso, con mechas no demasiado abundantes. Según la variedad, se admiten varios colores. En los ejemplares uniformes, el blanco se admite sólo en el pecho.
La talla en los macos es de 39-41 cm., mientras que en las hembras de 38 a 39 cm.
A pesar de su nombre (spaniel significa «español»), se trata de una raza inglesa. La raza fue seleccionada en Inglaterra a partir de 1879, si bien en el siglo XVIII ya se utilizaban para cazar ejemplares de estas características.
Quizá en sus orígenes más remotos pueda ser español, como escribió el doctor Cajus en 1570, en su obra De canibus britannicis. Se han encontrado descripciones de spaniel ingleses en libros que datan de finales del siglo XIV.
La palabra cocker deriva de woodcock («becada»), un ave en cuya presa este perro es un especialista.
El cocker spaniel inglés es alegre y juguetón, necesita quemar toda su energía, ya que de lo contrario le invade el nerviosismo y puede ser agresivo. Es un perro de caza, no faldero. Tratándole como a un juguete, se echará a perder irremediablemente su carácter.
El cocher spaniel es un perro levantador y de cobro, lo que le convierte en uno de los mejores auxiliares del hombre, capaz de actuar con gran astucia para engañar a la pieza, que termina por alzarse del suelo.
Está muy difundido como animal de compañía, faceta en la que puede ser feliz, siempre y cuando se respeten sus exigencias (mucho movimiento y vida al aire libre). En caso contrario, es probable que se vuelva gordo y neurótico.
Por naturaleza esta raza es robusta y muy longeva, aunque requiere ciertos cuidados. Hay que limpiarle a menudo los ojos e inspeccionarle sus largas orejas, sobre todo si el animal vive en el campo, para comprobar que no le entren cuerpos extraños que podrían provocarle otitis.
Su hábitat natural es el campo, en donde vive muy a gusto. En estas condiciones es un perro simpático, cariñoso y alegre. Sin embargo, dado su fuerte carácter, el estrés puede convertirlo en un animal de trato difícil. Es importantísimo que no aumente de peso, porque al tener un metabolismo de atleta, cuando hace poco ejercicio engorda inevitablemente.
Observaciones y consejos
El cocker spaniel es un perro encantador, pero de ninguna manera tiene que convertirse en un perro de salón.
Las personas sedentarias, los ancianos y las personas que no tengan oportunidad de llevarle a correr, deberían preferir el cocker americano, de carácter más calmado y menos propenso al estrés.
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