
El chow chow es un perro de cuerpo corto y compacto, con cabeza voluminosa, cráneo ancho y plano, hocico corto y ancho y mandíbulas fuertes.
El stop no es muy apreciable. Los ojos son pequeños, oscuros y están hundidos. Las orejas pequeñas, bien separadas entre sí y de porte erguido, confieren al perro, cuando está atento, la expresión severa típica del chow chow.
La lengua es de color negro azulado, y las mucosas y el paladar son negros. El tórax es ancho y profundo, y el lomo corto y recto. Las extremidades posteriores carecen de angulación en los corvejones, hecho que provoca el típico andar como si llevara zancos.
La cola alta va apoyada del revés sobre la grupa.
El pelo puede ser corto (abundante, denso y liso) o largo (tupido, recto y ahuecado con espeso collar y culottes). El color puede ser monocromo rojo, negro, azul, crema o blanco.
La alzada de los machos es de 48 a 56 cm., y en las hembras, de 46 a 51 cm.
Es un perro antiquísimo de origen asiático. Apenas se conoce su procedencia. Fue empleado en China para la guerra, más tarde se convirtió en perro de tiro, guardián de la casa y, finalmente, se consideró comestible (su carne es un manjar exquisito).
También se aprovecha su piel. Su patria adoptiva es Gran Bretaña, país al que llegó en el siglo XIX, y donde ha sido muy bien criado y seleccionado.
Tiene un carácter muy particular, distinto del de cualquier otro perro. Extraordinariamente independiente, orgulloso y reservado, puede parecer frío e inconstante, pero en realidad adora a su dueño y respeta a los demás miembros de la familia, aunque nunca se desvive mostrando su afecto.
No es muy adecuado para niños muy pequeños, a quienes soporta pero sin dejarse involucrar en sus juegos. Para apreciarlo realmente, hay que entender su conducta.
No tiene cualidades concretas para el trabajo; es simplemente un perro de compañía que puede actuar como guardián avisador, porque difícilmente se comporta con agresividad.
Es un perro muy robusto, aunque si pertenece a una línea de sangre poco controlada, puede tener cierta propensión a contraer enfermedades.
Puede vivir tanto en casa como en el jardín.
Observaciones y consejos
Su aspecto y su comportamiento son tan poco perrunos que según la leyenda proviene del cruce entre un perro y un oso o, según otras versiones, entre un perro y un león.
Es la raza ideal para personas a quienes no les gusta tener siempre al perro encima y recibiendo lametones continuamente. La convivencia con un chow chow está basada en miradas, matices, silencios…
A los ejemplares de pelo largo hay que cepillarlos muy a menudo para evitar que se formen nudos.
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