DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES


Está en la naturaleza del hombre imponerse sobre el mundo animal, pero esto en sí mismo no guarda relación alguna con tener derechos.

En cierto momento de la historia de la humanidad, alguien concibió la noción de «derechos», y es sólo el hombre quien hace uso de este concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es bien sencilla: los derechos de los animales tienen como objeto poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, sería imposible iniciar procesos contra quienes exceden estos límites.

Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente sometidos al poder del ser humano. Quienes pasan por alto el bienestar de los animales, son responsables de atentar contra los derechos de los animales. Las maneras en las que nos relacionamos con ellos y los derechos que les otorgamos, tienen que ver con la ética, y ésta, debe tener su origen en la compasión, el respeto y el aprecio desinteresado hacia quienes, aunque distintos en apariencia, son semejantes ante los ojos del Amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EN LOS MARES Y OCÉANOS - Pez volador

 

Reino:
Filo:

Clase:
Orden:
Familia:

Animalia
Cordados
Actinopteriogios
Beloniformes
Exocoetidae

 

 

Los Exocétidos (Exocoetidae) o peces voladores son una familia de peces marinos que comprende unas 70 especies agrupadas en 9 géneros, que son: Cheilopogon, Cypselurus, Danichthys, Exocoetus, Fodiator, Hirundichthys, Oxyporhamphus, Parexocoetus y Prognichthys.

 

Se encuentran en todos los océanos, especialmente en las cálidas aguas tropicales y subtropicales.

 

Su más sorprendente característica es el tamaño de sus aletas pectorales, inusualmente grandes, que le permiten volar y planear por distancias de hasta 50 metros. Teniendo en cuenta que los exocétidos adultos tienen un reducido tamaño, esta capacidad va mucho más allá de los simples saltos fuera del agua, como por ejemplo los del pez vela.

 

 

Además, los peces voladores alcanzan velocidades en el aire de 50 a 60 km/h (como un caballo que no es de carreras, a máximo galope). Estas distancias y velocidades son posibles gracias al rápido batir de sus alas (unas 50 veces por segundo). La ventaja final de este mecanismo es una mayor posibilidad de escape ante predadores.

 

En algunas especies las aletas pélvicas también son inusualmente grandes, y hacen parecer que el pez tiene cuatro alas, como el Cheilopogon exsiliens.

 

Sus ojos son más planos que los de la mayoría de los ojos de los otros peces, para ver fuera del agua. Viven cerca de la superficie del agua.

 

Su hueva es utilizada a veces en Japón, especialmente para preparar sushi.

 

Su nombre exocétido proviene del griego, exo-koitos, «yacer fuera», en el sentido de «dormir bajo las estrellas», por el hecho de que no es raro que queden varados en las cubiertas de los barcos al salir del agua por las noches.

 

Existen dos tipos de pez volador:

 

Los de dos alas. Tienen muy desarrolladas las aletas pectorales. Entre ellos se encuentran el   Exocoetus volitans, Exocoetus evolans, Exocoetus spilopus, Exonantes o Exocoetus rondeleti (golondrina de mar).

 

Los de cuatro alas. Tienen muy desarrolladas las aletas pectorales y las pélvicas. Los más conocidos son Cypselurus exiliens, urañola, Cypselurus heterutus, juriola, Cypselurus californicus, Cypselurus o Exocoetus lineatus, arañola.

 

Las especies de dos alas miden 25 cm. de longitud, y se encuentran en todos los mares tropicales.

 

Las de cuatro alas miden algo más y se encuentran a ambos lados del Atlántico. En el Pacífico está el más grande de todos: el Cypselurus californicus, que mide 45 cm. de largo.

 

En las aguas que bordean España se pueden ver unas 10 especies.

 

Cuando nadan, sus largas aletas están plegadas a lo largo del cuerpo. Para levantar el vuelo nadan velozmente adelante y hacia la superficie, entonces despliegan las aletas pectorales y se desplazan a lo largo de la superficie, propulsándose con el lóbulo inferior de la aleta caudal, que sacude mediante una vibración vigorosa las aguas superficiales. Despliegan después las aletas pélvicas, lo que proporciona suficiente sustentación para que la cola salga del agua y el pez quede completamente en el aire.

 

En el aire planean y vuelven de nuevo al agua con un salto, de cabeza, sobre su abdomen, de cola o, incluso, dando con el dorso. Si entran de cola les es fácil emprender un nuevo vuelo. La mayoría de los vuelos se hacen a ras de agua, aunque se sabe de peces que han ido a parar a la cubierta de un buque de 12 m. de altura sobre el mar.

 

Se alimentan de plancton y puede que también de pequeños peces, pero a la vez ellos son presa de muchos depredadores.

 

En el agua, su mayor enemigo es el llampuga y cuando salen volando para huir, pueden ser presas de albatros, gaviotas y rabihorcados. Se les pesca en primavera y verano con fines comerciales y también se les utiliza como cebo para la pesca del pez espada y el atún.

 

Estos peces frezan en zonas donde hay algas: los huevos tienen hilos pegajosos blancos y algunas especies parece que construyen nidos uniendo trozos de algas con las ataduras blancas elásticas.

 

 

 

Cuando nacen las crías, son tan diferentes al animal adulto que durante un tiempo se les describió como una especie distinta.

 

Tanto en las cercanías de las costas como en pleno océano, se les puede ver surgir de las aguas, constituyendo un espectáculo que interesa y distrae a los turistas y navegantes.