
Tipo: elegante.
Cabeza: de tamaño medio, triangular, bien proporcionada, cráneo de perfil ligeramente convexo, hocico fino, nariz larga y recta sin depresión nasofrontal. Orejas grandes, puntiagudas y separadas.
Ojos: medianos, almendrados, ligeramente oblicuos, de un color azul luminoso y profundo.
Cuerpo: mediano, alargado, esbelto, elegante, osamenta fina y musculatura firme.
Cola: larga, estrecha en la base, se afina hacia la punta.
Pelaje: corto, fino, sedoso, liso, apretado, pelusa prácticamente inexistente.
Colores: capa pigmentada en las partes distales del cuerpo (points): cara (máscara), orejas, patas y cola; el resto del cuerpo es más claro. Variantes: blanco: solid points o tabby points en los colores seal (negro), azul, chocolate, lila, rojo, crema, canela, fawn, tortuga negro, tortuga azul, tortuga chocolate, tortuga lila, tortuga canela, tortuga fawn.
Característica: Un gato con una gran personalidad.
Alrededor de la historia del gato siamés abundan las historias y leyendas, lo cual hace que este misterioso animal nos resulte aún más interesante. Existen curiosos relatos que explican por qué antiguamente abundaban los siameses con la cola doblada.
Se cuenta que las princesas del reino de Siam se sacaban sus valiosos anillos antes de tomar un baño y los colocaban en la cola de sus gatos para encontrar fácilmente sus valiosas joyas tras el aseo corporal. El doble en la cola del gato servía para que las joyas no se cayeran.
Otra leyenda explica que la pareja de gatos Chula y Tien, estaba encargada de la custodia de la copa de oro de Buda. Un día, el gato Tien decidió marcharse de allí dejando sola a la gata Chula. La esbelta siamesa, que en aquellos momentos estaba preñada, se mostró muy responsable y continuó vigilando la copa, rodeándola con su larga cola para que nadie pudiese robársela por sorpresa. Cuando sus gatitos vinieron al mundo, se comprobó que la tarea de su madre había tenido consecuencias: los pequeñines eran bizcos y tenían la cola doblada…
En las camadas de los buenos criadores, los ojos bizcos y las colas dobladas son ya cosa del pasado. Hace tiempo que han conseguido una belleza inmaculada y dotada de un excelente carácter que es muy apreciado por muchos aficionados a los gatos.
Con un gato siamés es imposible estar solo. Generalmente estos esbeltos felinos aprecian mucho la compañía de su dueño y permanecen principalmente en la misma habitación en que éste se encuentra.
Su sociabilidad va acompañada de una gran facilidad de comunicación: los maullidos de alegría en voz alta, forman parte del repertorio cotidiano de los siameses. Sin embargo, una gata en celo, puede poner a prueba los nervios de cualquiera.
Su cuerpo esbelto y ágil, es una máquina perfeccionada: posee una visión nocturna gracias a sus pupilas verticales, que pueden dilatarse mucho más que las del hombre; un sistema radar formado por los ojos y bigotes que le permite guiarse en la oscuridad; almohadillas en los pies y la extraordinaria capacidad de girar en el aire para caer siempre sobre sus patas.
Permanentemente alerta y en acecho, no ha olvidado su instinto cazador. Es una fierecilla domada.
A los gatos siameses les encanta trepar y saltar. Estos activos y esbeltos atletas exhiben su agilidad por toda la casa y no pasan por alto ninguna oportunidad para trepar.
Los gatos siameses son gatos muy cariñosos e inteligentes. Uno de sus juguetes preferidos son las pelotas. Les gusta sentirse parte de la familia y una forma de demostrar su cariño la expresan restregando su cuerpo contra su dueño. Puede resultar un tanto agresivo con otras razas de gatos.
Cambian de pelo durante todo el año, por lo que se recomienda un cepillado regular para evitar problemas intestinales en el animal.
Las hembras alcanzan más pronto que los machos la madurez sexual, pero hasta los catorce meses no estará preparada físicamente para el cruce. Además, las hembras suelen ser muy maternales con sus cachorros.
Con respecto a los machos, es recomendable que, si no se van a emplear para la reproducción, se les castre a los ocho meses de edad. Así evitaremos que rocíe la casa con orina para marcar el terreno. La castración no modifica en nada el comportamiento del gato siamés, simplemente conseguiremos que esté más tranquilo en casa.
Los gatos siameses son una raza inteligente, exigente y un tanto caprichosa que nos aportaran diversión y lealtad con su compañía. Se trata de gatos con gran personalidad y que se hacen notar. Por eso, no son una raza recomendable para personas que no pasan mucho tiempo en casa. Una posible solución para gente que le gusta la raza pero no está mucho en el hogar es la idea de tener dos gatos siameses, que se hagan compañía el uno al otro.
El aspecto extremo de los siameses sigue alimentando controversias: para unos es el gato más hermoso del mundo, pero otros consideran que su forma, excesivamente esbelta, su cabeza triangular y sus grandes orejas, lo convierten en un gato terriblemente feo.
Pero esta situación no es nueva para los criadores. Desde su primera aparición en Europa (acaecida aproximadamente en 1871), el aspecto de este elegante gato con máscara, provocó una división de opiniones entre los aficionados. Se generaron vivas controversias sobre esta peculiar raza a la que algunos llamaban «gato de pesadilla con cara de marta», y que otros no dudaban en definir como «una elegante belleza procedente de la lejana Tailandia». Esta rivalidad de opiniones entre los amigos de los gatos se ha mantenido hasta la actualidad.
En la Biblioteca Nacional de Tailandia, en Bangkok, se encuentra uno de los primeros documentos que pueden ser considerados como la descripción de un gato siamés. Al parecer se trata del libro de gatos más antiguo que existe: un valioso manuscrito de la ciudad de Ayudha, antigua capital de Siam, que fue escrito entre los años 1350 y 1767.
En un capítulo del libro aparece la descripción de un gato de color claro con zonas oscuras en la cola, las patas y las orejas. ¿Se trata realmente de la primera descripción de un siamés, o es que el antiguo manuscrito, en el que el gato en cuestión recibe el nombre de Vichien Mas, no hace más que confundirnos?
Todo parece indicar que los gatos procedentes de la actual Tailandia hacía mucho tiempo que se veneraban como gatos de los templos y que gozaban de gran aprecio por parte de los criadores de la nobleza. El nombre de «diamantes de la luna» que aparece en muchos escritos antiguos ya nos da una idea de que eran considerados como algo muy especial.
Según todos los indicios, esta raza era bastante escasa en Siam –Tailandia- y solamente la poseían las familias bien situadas.
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