
Tipo: grácil, esbelto y elegante
Cabeza: corta y cuneiforme, cráneo chato, hocico mediano, nariz derecha sin stop, orejas grandes dirigidas hacia delante.
Ojos: verdes, vivaces, muy separados, grandes, almendrados.
Cuerpo: alargado, con huesos moderadamente robustos, patas largas y finas.
Cola: larga, puntiaguda.
Pelaje: corto, denso, muy fino, suave, sedoso, doble con pelusa abundante. Pelaje de brillo metalizado.
Colores: azul gris uniformes, con reflejos plateados (silver tipping); es preferible un azul de tono medio.
Carácter: Elegancia.
Los grandes ojos verdes del azul ruso brillan como esmeraldas. El musculoso cuerpo del gato azul ruso, es de tamaño medio, cubierto por un hermoso pelaje de color gris azulado con brillo plateado, que luce casi como un metal precioso.
Su aspecto grácil y su particular forma de caminar con soltura y elegancia sobre una gruesa alfombra, son algo realmente asombroso.
El azul ruso tiene un carácter tranquilo, dulce, muy cariñoso e inteligente. Adora a sus dueños, aunque tiene tendencia a estrechar los lazos con un miembro en especial de su familia humana, al que expresa su más auténtica devoción. Una vez en su compañía, no se separa de él, acompañándole por toda la casa para observar atentamente todas las actividades que realiza y, si encuentra oportunidad, «participar» en las mismas. De hecho, esta raza es muy sensible al estado de ánimo de su dueño, con el que comparte tanto sus horas de alegría como de tristeza.
Es buen compañero de niños responsables e incluso otras mascotas, especialmente otros gatos.
Es extraordinariamente limpio y metódico, por lo que agradece la regularidad de costumbres de sus dueños (horarios, comidas…). No es amante de los cambios ni los ambientes tensos o ruidosos (música alta, gritos o discusiones…). De hecho, el propio azul ruso tiene una voz muy suave y tenue que utiliza sólo en contadas ocasiones, para expresar sus sentimientos o atraer la atención de su dueño.
Tiene una gran inteligencia, por lo que es muy fácil educarlo desde la más temprana edad para que, por ejemplo, atienda por su nombre y obedezca las órdenes que se le marcan. De todos modos, no es extraño que aprenda otras cosas por su cuenta como, por ejemplo, a abrir la manija de las puertas de la casa, a «pedir» cualquier cosa (un cepillado extra, una limpieza del cajón, un juego…) y que incluso «adiestre» a su dueño para que le lance su juguete preferido. De hecho, el azul ruso mantiene una actitud activa, curiosa y juguetona a lo largo de su dilatada vida.
La personalidad del azul ruso hace que se adapte perfectamente a la vida en un pequeño apartamento, donde puede pasar solo gran parte del día.
Aún siendo un gato preferentemente de «interior», si tiene oportunidad, no dudará en salir al jardín e, incluso, nos obsequiará con alguna presa capturada por él mismo (saltamontes, pájaros, lagartijas…) en honor a su buena fama de cazador.
Con frecuencia se comenta que este gato es un animal misterioso y difícil de comprender. Estos gatos no están en absoluto dispuestos a mostrar su interés por el primero que se les acerca. Se mantienen a una distancia prudencial de los extraños, y los observan detenidamente hasta dejar que un desconocido pueda ni siquiera tocarles el pelo.
Existen muchas versiones en cuanto a su procedencia, pero el pasado de este extraordinario gato sigue siendo muy incierto. Por lo visto se trata de una de las más antiguas razas de gatos de pelo corto. Antiguamente se criaban estos gatos de pelaje suave y esponjoso para aprovechar su piel. Los escritos de la época corroboran que la piel del gato ruso se empleaba para forrar mangas y cuellos.
También se sabe que en 1880 los gatos azules rusos fueron exhibidos por primera vez en Inglaterra, y que causaron furor gracias a su rostro en forma de cuña, sus espesos bigotes, y su pelaje esponjoso. La segunda guerra mundial fue un duro golpe para esta raza, a mediados de los 40, se le consideraba prácticamente extinguida.
|