
Tipo: tamaño mediano, macizo.
Cabeza: redonda, maciza, abombada, orejas pequeñas y redondeadas con penachos de pelo, ancha en la zona del hocico, nariz corta y ancha.
Ojos: grandes, redondos, expresivos. Color según la variedad.
Cuerpo: macizo, musculoso, patas cortas, pecho ancho y profundo.
Cola: corta, con pelaje denso.
Pelaje: sedoso, suave, largo y denso.
Colores: pelajes unicolores (negro, azul, crema, chocolate, lila, rojo); blanco, torituga, smoke; bicolores, arlequín, van; tabby; silver y golden; colourpoint.
Característica: Pura opulencia. El clásico entre los gatos de pelo largo.
Para algunos representa la culminación en lo que respecta a las razas nobles de gatos, para otros supone una pesadilla por lo mucho que hay que cuidarlo; pero a pesar de todo, durante casi un siglo el gato persa ha conseguido ser el gato de lujo más apreciado en el mundo.
Es la raza ideal para los que buscan un gato de hermoso pelaje, con cara de muñeca, mimoso y con un temperamento tranquilo.
El persa puede perfectamente habitar en un piso y vivir en familia. Ideal para convivir con niños (siempre que estos aprendan a respetar sus siestas). Ideal para personas que puedan dedicarle tiempo, ya que necesita el cariño de sus amos y su pelo requiere cuidados diarios.
No es apropiado para quienes no estén dispuestos a dedicar diariamente un rato al cuidado de su manto. Tampoco para aquellos que buscan un gato independiente al que no prestar demasiada atención. No se recomienda para quienes pasan muy poco tiempo fuera de casa, es una raza que necesita de la presencia y dedicación de sus amos.
Es un gato dulce, de temperamento muy tranquilo y pacífico. Un gran dormilón. Tiene una gran necesidad de afecto y requiere de frecuentes muestras de cariño por parte de sus amos. Le encanta que le adulen y hacer ostentación de su extraordinaria belleza. Carece totalmente de ese instinto salvaje del que hacen gala otras razas, es más, ni siquiera tiene instinto cazador, lo cual es sorprendente en un gato. Es un gran observador. Poco expresivo. Apenas tiene necesidad de movimiento.
Los gatos persas pertenecen a una de las razas más antiguas que se conocen. Muchas otras razas artificiales deben su calidad a la influencia de este peludo y majestuoso felino.
Es probable que los primeros gatos de pelo largo llegasen a Inglaterra procedentes de Turquía. Al principio se los identificó como gatos de angora, y la verdad es que se parecían mucho al actual angora turco. En la misma época, llegaron a Inglaterra unos gatos procedentes de Persia que tenían la cabeza más redonda y el pelaje más denso.
No tardaron en realizarse cruzamientos entre ambas razas, dado que las dos tenían el pelo largo y encajaban bien entre sí. En aquella época los gatos de pelo largo eran una rareza, hasta el punto de que llegaron a llamar la atención de la Casa Real británica.
La reina Victoria se hizo con una pareja de bellezas azules de pelo largo y se convirtió en ejemplo para muchos aficionados a los gatos. En todas partes aumentó la demanda de gatos similares, pero éstos eran escasos y resultaban muy difíciles de conseguir.
A partir de 1870 se puede hablar ya de una cría selectiva destinada a fijar y mejorar la cara de muñeca del gato persa. Desde entonces se ha trabajado muchísimo para poder proporcionarnos una de las más espectaculares razas de gatos que existen.
Actualmente existen gatos persas con una gran variedad de colores y pelajes. La hermosa variedad plateada, se divide a su vez en chinchilla (la de lomo más claro) y silver shaded (la variante oscura).
Para mucha gente, los persas son un sueño convertido en gato. En las exposiciones, los curiosos se aglomeran ante las jaulas de estas bellezas, y ante ninguna otra raza se escuchan tantos comentarios de admiración como sucede con estos majestuosos representantes del mundo gatuno.
Pero la difusión de esta raza también acarrea sus peligros: no todos los criadores son lo serios que debieran, y no todos realizan sus cruzamientos teniendo en cuenta la pureza y la salud de la descendencia; por este motivo conviene dedicar mucho tiempo a buscar un criador competente y visitarlo para observar de cerca sus animales y sus instalaciones. Y también hay algo más que conviene tener muy en cuenta antes de comprar un gato persa:
Cuidado del pelaje
El denso y suave pelaje del gato persa exige un cuidado constante y meticuloso. El que se decida por una de estas bellezas de pelo largo, deberá aceptar que el hecho de cepillar y peinar a su gato es algo que pasará a formar parte de la rutina diaria. De lo contrario, el pelo se enreda, aparecen problemas de piel, y al final, no hay más remedio que cortarle el pelo.
Pero la tijera nunca es una alternativa fácil de aceptar para el orgulloso propietario de un gato persa: pueden pasar meses antes de que el felino recupere toda su belleza.
Durante los dos cambios de pelo que se producen a lo largo del año, hay que aumentar aún más los cuidados. Después de la muda, las variedades plateadas incluso, parecen más oscuras de lo normal.
Los gatos son animales muy limpios. Cada día dedican varias horas a su aseo personal y se ocupan de mantener su pelaje en orden. Los gatos de pelo corto se bastan por sí mismos para cuidar del pelaje, pero éste no es el caso de los de pelo largo. Necesitan ayuda humana, y los persas son un magnífico ejemplo de esto. Si no se les cuida a diario, no tardan en tener serios problemas de higiene y de salud. No existe otro modo de hacerlo.
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