DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES


Está en la naturaleza del hombre imponerse sobre el mundo animal, pero esto en sí mismo no guarda relación alguna con tener derechos.

En cierto momento de la historia de la humanidad, alguien concibió la noción de «derechos», y es sólo el hombre quien hace uso de este concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es bien sencilla: los derechos de los animales tienen como objeto poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, sería imposible iniciar procesos contra quienes exceden estos límites.

Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente sometidos al poder del ser humano. Quienes pasan por alto el bienestar de los animales, son responsables de atentar contra los derechos de los animales. Las maneras en las que nos relacionamos con ellos y los derechos que les otorgamos, tienen que ver con la ética, y ésta, debe tener su origen en la compasión, el respeto y el aprecio desinteresado hacia quienes, aunque distintos en apariencia, son semejantes ante los ojos del Amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EN EL DESIERTO - Suricata

 

Reino:
Filo:

Subfilo:

Clase:

Infraclase:
Orden:

Suborden:
Familia:

Subfamilia:
Género:

Especie:

Nombre binomial:

Animalia
Chordata
Vertebrata
Mammalia
Placentalia
Carnivora
Feliformia
Herpestidae
Herpestinae
Suricata
S. suricatta
Suricata suricatta

 

 

La suricata o suricato (del swahili, «gato de roca») es un pequeño mamífero, miembro de la familia de la mangosta, que habita la región del desierto de Kalahari y el Namib, en África. Ocupan zonas secas, abiertas, caracterizadas por vegetación corta corta y matorral arbolado ralo.

 

 

La suricata de ficción más conocida probablemente sea el personaje Timón de la película El Rey León.

 

Es una de las mangostas más pequeñas; los ejemplares adultos pesan aproximadamente un kilogramo, y rondan los 50 centímetros de largo, de los que hasta 25 corresponden a la cola.

 

Es una especie diurna y de costumbres sociales. Son animales excavadores, que viven en grandes redes subterráneas con múltiples entradas. Sólo las dejan durante el día.

 

Las suricatas tienen garras fuertes y curvadas que utilizan para cavar, y un hocico bastante puntiagudo. El pelaje se caracteriza por ser de colores ocres y marrones (de acuerdo a donde viven). Los suricatos pueden abrir y cerrar sus orejas, además de que utilizan las marcas oscuras que poseen alrededor de sus ojos a modo de unas peculiares gafas de sol.

 

Son conocidos por permanecer de pie en sus extremidades traseras vigilando en búsqueda de presas, o para evitar ser sorprendidos por sus depredadores.

 

La suricata es carnívora, come arañas, pájaros, huevos, pequeños mamíferos, reptiles, escarabajos, escorpiones (son inmunes al veneno de ellos), tubérculos...

 

Las suricatas suelen ser criaturas simpáticas; por ello, en su zona de origen no es infrecuente que se las domestique como mascotas. En Occidente no se las considera aptas como animales de compañía, puesto que su comportamiento es sumamente destructivo en un domicilio urbano; en numerosos países la tenencia de suricatas, como de cualquier animal salvaje, está penada por la ley.

 

Estos animales pueden transmitir la rabia, por lo que en África han sido perseguidos, aunque no ha disminuido tanto su número como para encontrarse en peligro de extinción.

 

En su hábitat natural, estos simpáticos animales logran reproducirse entre los meses de Octubre y Abril, pero se consigue su reproducción durante todo el año si se encuentran en cautiverio.

 

Tras 11 semanas de gestación, la hembra parirá de 2 a 5 cachorros, que serán cuidados por la madre y por los ejemplares adultos en caso de que ésta salga a buscar comida. Al año, estos cachorros ya serán maduros sexualmente. Cabe destacar que el macho y la hembra dominantes son los que más se aparean.

 

 

Otro aspecto interesante sobre los suricatos es que son muy listos, lo que probablemente explica que no estén en la lista de "animales en peligro de extinción". Viven con un sistema de colonias (el tamaño de las mismas puede alcanzar los 40 individuos), parecido al de las hormigas o las abejas. Trabajando juntos en equipos de cazadores, guardias, y cuidadores de crías, los suricatos sobreviven por toda el área sur de África. Los suricatos se caracterizan por estar siempre alertas, al menos un miembro del clan, de manera que cuando avista a un águila marcial (el depredador más frecuente), por ejemplo, emite varios sonidos de alarma que advierte de la presencia de peligro a los otros miembros que se encuentran trabajando o descansando.

 

Además de la citada águila, también se conocen otros depredadores de esta mangosta, como por ejemplo, los chacales o el serval.

 

Especie clasificada como de «Preocupación Menor» (LC) en la Lista Roja de la UICN.