DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES


Está en la naturaleza del hombre imponerse sobre el mundo animal, pero esto en sí mismo no guarda relación alguna con tener derechos.

En cierto momento de la historia de la humanidad, alguien concibió la noción de «derechos», y es sólo el hombre quien hace uso de este concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es bien sencilla: los derechos de los animales tienen como objeto poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, sería imposible iniciar procesos contra quienes exceden estos límites.

Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente sometidos al poder del ser humano. Quienes pasan por alto el bienestar de los animales, son responsables de atentar contra los derechos de los animales. Las maneras en las que nos relacionamos con ellos y los derechos que les otorgamos, tienen que ver con la ética, y ésta, debe tener su origen en la compasión, el respeto y el aprecio desinteresado hacia quienes, aunque distintos en apariencia, son semejantes ante los ojos del Amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EN EL DESIERTO - Lagarto cornudo

 

Reino:
Filo:

Clase:

Subclase:
Orden:

Suborden:
Familia:
Género:

Especie:

Nombre binomial:

Animalia
Chordata
Sauropsida
Diapsida
Squamata
Lacertilia
Phrynosomatidae
Phrynosoma
P. orbiculare
Phrynosoma orbiculare

 

 

Especie que habita en las zonas semiáridas y áridas del Sur de Estados Unidos de América y México, de color pardo con espinas flexibles a lo largo de su cuerpo, diseño a base de manchas amorfas más oscuras, una cresta en la cabeza, también con espinas óseas rígidas.

 

El lagarto cornudo es una especie diurna (muestra mayor actividad durante horas de luz), terrícola y solitaria. Desarrolló una gran variedad de tácticas para evadir a sus depredadores. La primera línea de defensa es quedarse completamente inmóvil y fuera de la vista, lo que consigue asemejando el color de su cuerpo al color del sustrato (mimetismo). Las mencionadas protuberancias también juegan un papel importante en varios aspectos: disminuyen la sombra proyectada por el animal, de tal manera que hacen el color mimético aún más efectivo, y en caso de que el animal quede descubierto, esta armadura formidable llena de cuernos y espinas, representa una amenaza significativa para muchos depredadores, en especial cuando el llorasangre, en su propia defensa, hincha todo el cuerpo convirtiéndolo en una bola espinosa. En último extremo puede arrojar chorros de sangre por las comisuras de los ojos hasta un metro de distancia.

 

 

El llamado llorasangre, tapayaxin o también falso camaleón, es una lagartija de una apariencia descomunal. Como alcanza apenas unos 12 cm. de largo, no puede competir con otros reptiles respecto a tamaño.

 

Los llorasangre no sólo se parecen a los dinosaurios, sino que también son antiguos como ellos. Las evidencias fósiles revelaron que algunas especies evolucionaron en el Mioceno (hace 15 millones de años), mucho antes de que apareciera el hombre.

 

La forma y número de los cuernos en la cabeza, tanto como la distribución, difieren de las demás especies del género, que comprende 14 especies.

 

En general, los lagartos cornudos confían más en las tácticas defensivas mencionadas que en una huida rápida, lo que en cierta manera sería lo esperado en el caso de una lagartija. ¿Porque? La vida y apariencia de los llorasangre fue formada por su dieta particular: las hormigas. Estos insectos pequeños y extremadamente duros, provocaron una cadena de cambios evolutivos que resultó en algo tan especial como las especies del género Phrynosoma. Cada hormiga sola no es una gran fuente de energía, por lo cual hay que consumir muchas, y para poder consumir muchas, hay que tener un gran estómago. Y de ahí viene la dificultad, no es fácil echar a correr con un estómago grande y además lleno. En este aspecto, este animal se asemeja a una tortuga, que en lugar de ser rápida y veloz, confía en su armadura y comportamiento críptico.

 

 

Pero no necesariamente comen solo hormigas, aunque éstas son una parte indispensable de su dieta. Algunas investigaciones revelaron que también consumen otro tipo de insectos pequeños, como escarabajos y grillos, entre otros. Además, este tipo de alimento ocasiona otro problema. Como las hormigas no contienen mucha agua, los llorasangre se ven obligados a buscarla en otro lugar, pero como no suelen vivir cerca de cuerpos de agua, desarrollaron una técnica de recolección de gotas condensadas, lamiendo rocas y partículas de arena.

 

Como podemos ver, el comportamiento de estas lagartijas es extremadamente particular, pero no es el fin de los fenómenos especiales. Por lo menos cuatro de las especies del género Phrynosoma (incluido P. orbiculare) presentan una forma de comportamiento defensivo, rara vez vista en el mundo animal. Al sentirse atacado, el animal expulsa un chorro de sangre, por medio de unas glándulas ubicadas en el ángulo interior de los ojos. De allí su antiguo nombre llorasangre. Cuando son atacados por especies caninas (coyotes, perros y zorros), el depredador abandona a su presa inmediatamente después de que ésta emplea este tipo de defensa, e intenta sacudir el fluido de su boca, lo que sugiere que tiene un mal sabor.

 

No se sabe mucho sobre su reproducción en vida silvestre, aparte del hecho que se trata de una especie ovovivípara (las crías nacen vivas), lo que, sin duda es una adaptación evolutiva a las duras condiciones de su hábitat, donde las temperaturas nocturnas y en temporadas invernales, pueden bajar considerablemente y por lo tanto, dificultan la incubación extracorporal de los huevos.

 

El llorasangre es un animal increíblemente bello y especial. Lo lamentable es que tenemos más oportunidad de verlo a la venta en puestos del mercado negro, que en su medio ambiente natural. Poblaciones de todas las especies de Phrynosoma sufren constantemente por las conocidas causas de destrucción de su hábitat y tráfico ilegal.

 

Este último aspecto es aún más trágico en el caso del llorasangre, porque es una especie casi imposible de mantener viva en cautiverio debido a su dieta tan particular; por lo tanto, todos los animales que se ofrecen a la venta, sin excepción, están destinados a una muerte inevitable y pronta.