DECLARACIÓN UNIVERSAL DE LOS DERECHOS DE LOS ANIMALES


Está en la naturaleza del hombre imponerse sobre el mundo animal, pero esto en sí mismo no guarda relación alguna con tener derechos.

En cierto momento de la historia de la humanidad, alguien concibió la noción de «derechos», y es sólo el hombre quien hace uso de este concepto. ¿Por qué entonces nos referimos a derechos de los animales? La respuesta es bien sencilla: los derechos de los animales tienen como objeto poner límites al comportamiento humano. Si fallamos al imponer límites legales claros al comportamiento humano en relación con los animales, sería imposible iniciar procesos contra quienes exceden estos límites.

Los animales son vulnerables, sin defensa y completamente sometidos al poder del ser humano. Quienes pasan por alto el bienestar de los animales, son responsables de atentar contra los derechos de los animales. Las maneras en las que nos relacionamos con ellos y los derechos que les otorgamos, tienen que ver con la ética, y ésta, debe tener su origen en la compasión, el respeto y el aprecio desinteresado hacia quienes, aunque distintos en apariencia, son semejantes ante los ojos del Amor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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EN EL DESIERTO - Crótalo cornudo o cascabel cornuda

 

Reino:
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Familia:

Subfamilia:
Género:

Especie:

Nombre binomial:

Animalia
Chordata
Vertebrata
Reptilia
Squamata
Serpentes
Viperidae
Crotalinae
Crotalus
C. cerastes
Crotalus cerastes

 

 

El crótalo cornudo es una especie de serpiente cascabel que vive cerca de arbustos, dispersa por los desiertos del sudeste de California, sur de Nevada, sudoeste de Arizona, sudoeste de Utah, USA. Baja California Norte y noroeste de Sonora, México.

 

 

Es muy característica su forma de desplazarse, siguiendo una trayectoria oblicua. Es depredador nocturno de pequeños mamíferos y lagartos, a los que espera parcialmente enterrado en la arena o en los arbustos.

 

Crotalus cerastes, llamada «sidewinder» por su locomoción de lado, es la serpiente de cascabel más pequeña de Nevada. Esta serpiente habita principalmente en valles y bajadas.

 

Para descansar, se esconde parcialmente o completamente en arena fina o en grava. Algunas veces le llaman «la cascabel con cuernos» por las proyecciones escamosas córneas encima de los ojos.

 

Mide entre cuarenta y tres y ochenta y dos centímetros de longitud. Las hembras tienden a ser mayores que los machos, contrariamente a otras especies.

 

El dorso es generalmente pálido, armonizando con tonos crema, rosado o gris, decorado con manchas grisáceas, amarillentas, o marrones. Posee una raya oscura en los ojos.

 

Tiene las escamas carenadas en 21-23 hileras en la mitad del cuerpo.

 

Principalmente nocturno, se encuentra habitualmente a la hora del crepúsculo y la medianoche. Durante el día se oculta en cuevas de mamíferos o refugios debajo de las matas.

 

Come ratones pequeños, ratas, canguros y lagartos.

 

Habita en los desiertos de áridos planos hasta 1.500 metros sobre el nivel del mar.

 

Es una de las víboras de cascabel más interesantes, único por su forma de locomoción, perfeccionada para desplazarse sobre la arena suelta. La notable característica de su método de progresión sobre arena suelta fue mencionada en conexión con las pequeñas víboras de los géneros Cerastes y Bitis, de los desiertos africanos del norte y del sur respectivamente.

 

Cualquier serpiente a la que se coloque en una superficie lisa sobre la cual no pueda obtener una tracción adecuada por medio de sus placas ventrales, proyectará hacia delante ondulaciones de su propio cuerpo para ayudarla a avanzar. En el caso de la sidewinder, este sistema se convierte en un método de locomoción perfeccionado y eficaz sobre arena suelta, la cual ofrece un poco más de punto de apoyo que una plancha de cristal. En realidad, el cuerpo se convierte en un arrollamiento helicoidal, que al ir rodando deja unas huellas rectas muy características en series paralelas, modificadas por un rizo (de una forma como la letra «J») producido al volver la cabeza, y una marca transversal (en forma de «T») en el punto donde la cola se levanta de la arena.

 

Para seguir a un crótalo cornudo, hay que fijarse en la «J» y no en la «T».

 

Se desconoce por qué esta especie de víbora de cascabel ha llegado a adquirir esta forma de progresión en grado tan perfeccionado, cuando otras especies que también invaden regiones arenosas no lo han hecho y siguen adelantando por el método rectilíneo, pero realmente llenan un espacio ecológico por derecho propio.

 

Otras víboras de cascabel pueden también seguir su presa por parajes de arena suelta, pero no pueden competir en eficiencia con el crótalo cornudo.

 

Es ovovivíparo. Se aparea entre abril y mayo. En verano, la hembra tiene entre cinco y ocho crías que miden entre diecisiete y veinte centímetros.

 

En comparación con muchas serpientes no venenosas, las de cascabel tienen una cabeza triangular y ancha que acomoda las glándulas de veneno y los músculos que las controlan. El veneno es un compuesto sumamente tóxico y complejo que la serpiente usa para dominar a sus víctimas y también como protección contra sus enemigos. Las mandíbulas de la serpiente cascabel tienen una coyuntura muy suelta que se desprende y se abre hasta casi 180 grados (las mandíbulas humanas solamente pueden abrirse hasta 40 grados), de este modo, le permite tragar a sus víctimas enteras.

 

 

 

Al igual que el resto de cascabeles, el crótalo cornudo es venenoso. La gravedad de la mordedura varía según la especie y el tamaño de la misma, pero todas ellas poseen fuertes venenos citotóxicos y hemotóxicos que causan grandes enemas, con ennegrecimiento de la piel y de la carne alrededor de la herida.

 

El crótalo cornudo no representa una gran amenaza para el hombre, ya que el veneno que acompaña a su mordedura no es capaz de matar a un animal de más de 30 libras. Sin embargo, su veneno causa hinchazón, incomodidad y malestar.